Microbios intestinales siguieron a humanos migrantes, sugiere estudio
Puntos clave
- Las poblaciones Hadza y Tsimane comparten microbiomas intestinales similares a pesar de la distancia geográfica.
- El estudio sugiere que ciertas bacterias intestinales han evolucionado junto con los humanos durante milenios.
- Los microbiomas rurales difieren de los urbanos, abriendo debates sobre los efectos del estilo de vida moderno.
- Aún se investiga si la pérdida de diversidad microbiana en la sociedad moderna es perjudicial para la salud.
El pueblo Hadza está compuesto por cazadores-recolectores que han recorrido el norte de Tanzania durante miles de años, mientras que el pueblo indígena Tsimane busca alimento, pesca y caza en la Amazonía boliviana, a unas 7,000 millas de distancia. A primera vista, estas dos comunidades rurales separadas por un océano parecen tener muy poco en común. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que comparten similitudes notables en cuanto a las bacterias presentes en sus intestinos.
La investigación, que se basó en muestras fecales de ambos grupos y fue publicada en la revista Nature, sugiere que este parentesco microbiano pudo haberse gestado hace mucho tiempo, antes de que la migración humana separara a los ancestros de estos grupos. El estudio también mostró que los microbiomas de los Hadza y los Tsimane diferían marcadamente de los de la gente urbana, incluso de aquellos que vivían cerca de zonas desarrolladas.
Los hallazgos indican que ciertas cepas de bacterias intestinales han coexistido durante mucho tiempo con los humanos, posiblemente en beneficio mutuo. Justin Sonnenburg, profesor de microbiología e inmunología en la Universidad de Stanford y autor principal del estudio, señala que si hemos albergado microbios similares durante tanto tiempo, nuestros genomas pueden haber llegado a esperar un conjunto determinado de microbios y funciones biológicas.
Cuando se comienza a perder biodiversidad en el intestino, pueden surgir problemas importantes para que la biología humana se ajuste y se adapte. No obstante, otros investigadores no afiliados al estudio advierten que la hipótesis es intrigante pero aún no está completamente probada, planteando la alternativa de que el microbioma industrializado podría estar adaptado a un estilo de vida moderno.
Andrew Moeller, profesor asociado de biología evolutiva en la Universidad de Princeton, señala que desde una perspectiva de salud aún no se sabe con certeza si la pérdida de ciertos taxones microbianos ancestrales es positiva o perjudicial para los humanos. Documentar lo que se ha conservado y lo que se ha perdido es un paso fundamental para descifrar esta incógnita científica.
A medida que los científicos continúan analizando la compleja relación entre los seres humanos y sus microorganismos internos, queda claro que el entorno moderno ejerce una presión única sobre nuestra biología. Comprender estas dinámicas ancestrales ayudará a evaluar los efectos a largo plazo de la vida urbana en la salud digestiva y general.
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