Etiopía y Eritrea se acusan mutuamente tras cruzar la frontera
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Etiopía y Eritrea se acusan mutuamente tras cruzar la frontera

Puntos clave

  • Etiopía acusa a Eritrea de una invasión total en la región de Tigray.
  • Eritrea rechaza las acusaciones y culpa a Etiopía de buscar la guerra.
  • Se reportaron ataques con drones contra fuerzas eritreas en Adigrat.
  • Las relaciones se rompieron debido a disputas por el acceso al Mar Rojo.

Las tensiones entre Etiopía y Eritrea han alcanzado un punto crítico tras confirmarse incursiones militares y ataques con drones en la región septentrional etíope de Tigray. Las autoridades de Adís Abeba acusaron formalmente a Eritrea de perpetrar un acto flagrante de agresión y una invasión total, después de que las fuerzas eritreas avanzaran profundamente en territorio etíope. En una carta oficial dirigida al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el ministro de Asuntos Exteriores de Etiopía subrayó que el país se ve obligado a ejercer su derecho inalienable a la defensa propia.

Este deterioro diplomático marca un giro drástico en las relaciones entre ambos vecinos del Cuerno de África. Durante la brutal guerra civil que concluyó formalmente con un acuerdo de paz en 2022, Eritrea había combatido codo a codo con el gobierno federal etíope contra el Frente Popular de Liberación de Tigray. Sin embargo, las alianzas geopolíticas han cambiado radicalmente desde entonces. Las fricciones aumentaron significativamente debido a la ambición del primer ministro etíope de obtener acceso soberano a un puerto en el Mar Rojo a través de territorio eritreo, lo que llevó a la ruptura total de los lazos diplomáticos.

Informes procedentes de la zona y de observadores internacionales de conflictos señalan que las tropas eritreas avanzaron hasta sesenta kilómetros dentro de Tigray antes de recibir una respuesta militar. Testigos presenciales y agencias de noticias informaron de múltiples ataques con drones contra posiciones militares y camiones de suministro eritreos en la localidad de Adigrat. Estas acciones habrían provocado la retirada de las fuerzas eritreas hacia el norte, aunque la verificación independiente de posibles víctimas sigue siendo extremadamente difícil debido a las restricciones de acceso a la región.

El gobierno de Asmara ha rechazado firmemente las alegaciones etíopes, tildándolas de duplicidad extrema. Las autoridades eritreas sostienen que son víctimas de una guerra de agresión no provocada y acusan a Etiopía de conspirar activamente para lograr un cambio de régimen en Asmara, brindando refugio y apoyo a grupos mercenarios y opositores. La reactivación de estas hostilidades genera una profunda preocupación internacional ante la posibilidad de que se desate una conflagración regional de mayores proporciones.

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