Empleado saudí acusado de colocar un dispositivo espía en OpenAI
Puntos clave
- Un ingeniero saudí de OpenAI fue acusado de colocar un dispositivo de grabación oculto.
- El aparato cifrado fue hallado en el puerto USB de un televisor en una sala de ejecutivos.
- OpenAI utilizó sus propios modelos de inteligencia artificial para rastrear al empleado.
- La compañía confirmó que ningún dato confidencial o código fuente fue comprometido.
Las autoridades federales de Estados Unidos han anunciado cargos formales contra un ciudadano saudí que trabajaba como ingeniero en OpenAI, acusado de colocar de forma encubierta un dispositivo de grabación en una de las oficinas de la empresa de inteligencia artificial en California. El sospechoso, identificado como Abdulrahman Alfozan, enfrenta cargos federales relacionados con el uso no autorizado de aparatos electrónicos para interceptar comunicaciones orales. Este inusual incidente pone de relieve la creciente preocupación por el espionaje corporativo en un sector altamente competitivo.
La investigación comenzó cuando los empleados de OpenAI descubrieron un dispositivo electrónico desconocido conectado al puerto USB de un televisor en una sala de conferencias ejecutiva. Según los documentos judiciales, el aparato había sido envuelto en papel higiénico para camuflarlo con el equipo existente. El hallazgo se produjo el 30 de septiembre, unos días después de que, según los fiscales, fuera instalado. La directiva de OpenAI alertó de inmediato al Buró Federal de Investigaciones, dando inicio a una investigación conjunta.
Tras el descubrimiento, la compañía inició una auditoría técnica interna. Afirmó haber utilizado sus avanzados modelos de inteligencia artificial para analizar el dispositivo cifrado, rastrear su origen e identificar al empleado responsable. Los directivos de OpenAI tranquilizaron al público señalando que no hay indicios de que se hayan visto comprometidos códigos fuente propietarios, pesos de modelos o datos confidenciales de los clientes durante el incidente de seguridad.
Según declaraciones del director del FBI, Kash Patel, el sospechoso presuntamente ocultó el dispositivo con el fin de capturar discusiones confidenciales entre directivos e investigadores. Los investigadores federales afirman que Alfozan trabajaba como ingeniero en OpenAI desde julio de 2025. Semanas antes del descubrimiento, el sospechoso habría utilizado herramientas de productividad y chatbots para buscar ubicaciones sensibles en las instalaciones y aprender a instalar equipos de audio ocultos.
Los documentos judiciales revelaron consultas específicas realizadas por el sospechoso en los chatbots de IA, incluyendo términos relacionados con la construcción, personalización, instalación, grabación de audio, pruebas y acceso remoto. Estas huellas digitales permitieron a los investigadores trazar una clara ruta de preparación. El caso subraya las vulnerabilidades únicas a las que se enfrentan las empresas tecnológicas punteras a pesar de sus estrictos protocolos.
OpenAI confirmó que el ingeniero fue despedido tras la investigación interna y los consecuentes cargos federales. A medida que avanza el proceso legal, el caso sirve como un claro recordatorio de las amenazas internas que enfrentan los gigantes tecnológicos. Con miles de millones de dólares y la supremacía global en juego en la carrera de la inteligencia artificial, la seguridad física y digital sigue siendo una prioridad crítica.
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