Acusan a ciudadano saudí de colocar un dispositivo espía en OpenAI
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Puntos clave
- Un ingeniero de OpenAI ha sido acusado formalmente de plantar un dispositivo de grabación secreto.
- La empresa utilizó sus propios modelos de IA para rastrear el dispositivo cifrado e identificar al sospechoso.
- Los fiscales afirman que el acusado usó chatbots para investigar cómo fabricar y ocultar el equipo de espionaje.
- OpenAI confirmó que ningún dato de clientes o código fuente resultó comprometido.
La fiscalía federal ha presentado cargos formales contra un ciudadano saudí y empleado de la empresa de inteligencia artificial OpenAI por supuestamente intentar interceptar comunicaciones orales de forma clandestina. El acusado, identificado como Abdulrahman Alfozan, trabajaba como ingeniero en la compañía desde julio de 2025 y presuntamente colocó un sofisticado dispositivo de grabación oculto en una sala de conferencias ejecutiva en la sede de San Francisco.
El aparato, envuelto en papel higiénico y conectado a un puerto USB en la parte trasera de un televisor, fue descubierto por empleados de OpenAI el pasado 30 de septiembre, apenas dos días después de su presunta instalación. Tras el hallazgo, la empresa alertó de inmediato al Buró Federal de Investigaciones (FBI) y puso en marcha una investigación interna apoyada por su propia tecnología.
Según la denuncia judicial, OpenAI logró utilizar sus propios modelos avanzados de inteligencia artificial para analizar el dispositivo cifrado, comprender su origen e identificar de manera inequívoca al empleado que lo había colocado días antes. Los investigadores sostienen que el sospechoso empleó herramientas de productividad y chatbots corporativos para investigar ubicaciones sensibles dentro de las oficinas y obtener instrucciones técnicas sobre cómo construir, camuflar y acceder remotamente a equipos de grabación de audio.
Los registros judiciales detallan que Alfozan consultó al chatbot sobre temas como la construcción de grabadoras de audio continuas, la personalización de la conectividad Wi-Fi, la mejora de la escucha en directo y el cifrado de tarjetas SD. El objetivo principal de estas acciones, según los fiscales, era capturar información confidencial relacionada con los desarrollos de inteligencia artificial de la compañía.
Las grabaciones de las cámaras de seguridad situaron al sospechoso en el lugar de los hechos cuando presuntamente regresó para inspeccionar el dispositivo. Ese mismo día, el personal de seguridad encontró una bolsa abandonada en otra zona del edificio que contenía su cartera, su documento de identidad y un segundo dispositivo de grabación similar al hallado en la sala de conferencias.
OpenAI ha querido tranquilizar a sus usuarios y socios asegurando que no hay indicios de que se hayan visto comprometidos el código fuente, los pesos de los modelos o los datos confidenciales de los clientes durante este incidente. El empleado implicado fue despedido de manera fulminante y se enfrenta a una pena máxima de cinco años de prisión y una multa considerable si es declarado culpable.
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