Tras las elecciones: Se necesita una nueva estrategia ante Irán
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Fuente original:ynet.co.il
Puntos clave
- El régimen iraní ha demostrado gran resiliencia ante la presión militar.
- El cambio de régimen no es una base fiable para la planificación estratégica.
- El programa nuclear sigue siendo una amenaza existencial que requiere una respuesta compleja.
- Israel debe equilibrar cuidadosamente entre la diplomacia y la acción militar.
Los resultados de las elecciones en Israel marcan un momento crucial para replantear la postura estratégica del país frente a Irán. Independientemente de quién gobierne, la premisa de que un nuevo conflicto es inevitable sugiere que las políticas actuales no han logrado proporcionar una solución duradera. Aunque las campañas militares anteriores degradaron las capacidades de la República Islámica, el régimen ha demostrado ser notablemente resistente. La transición de poder a Mojtaba Khamenei no provocó el colapso institucional esperado; por el contrario, la Guardia Revolucionaria ha consolidado su control bajo el estado de emergencia.
La idea de que la presión externa y el colapso económico provocarán una revolución es, en el mejor de los casos, optimista. A pesar de la crisis, el régimen utiliza el nacionalismo para mantener la cohesión interna y cuenta con un aparato de seguridad robusto. Por lo tanto, Israel debe trabajar para debilitar al régimen mediante medios encubiertos y económicos, pero no puede basar su planificación estratégica en la esperanza de un cambio de régimen inminente.
En el ámbito nuclear, la situación es igualmente precaria. Irán conserva conocimientos, centrifugadoras avanzadas e infraestructura subterránea. Es probable que los conflictos recientes hayan aumentado la motivación de Teherán para buscar armas nucleares como garantía de supervivencia. Israel se enfrenta a un dilema entre tres objetivos: desestabilizar al régimen, bloquear el camino nuclear y retrasar la reconstrucción de las capacidades de misiles. Cada uno requiere un enfoque distinto.
Las alternativas para Israel son un acuerdo diplomático o una acción militar. Un acuerdo podría limitar el enriquecimiento y restaurar la supervisión internacional, pero conlleva el riesgo de proporcionar alivio económico al régimen, permitiéndole reconstruir sus fuerzas. Por otro lado, un ataque militar que no logre neutralizar las instalaciones subterráneas resultaría en una campaña costosa e inconclusa. En conclusión, Israel necesita una estrategia multifacética y sobria que reconozca que ni la fuerza militar pura ni una diplomacia frágil pueden garantizar la seguridad por sí solas. La gestión de riesgos y la planificación a largo plazo son esenciales ante un régimen cada vez más dispuesto a asumir riesgos.
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